20/08/2012

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX) ha localizado una fosa con los restos de “al menos” tres cuerpos de “asesinados represaliados” por los franquistas, en un paraje próximo a la localidad de Arroyo de San Serván (Badajoz).
En esta ocasión, se han llevado a cabo en esta zona y realizado varios sondeos arqueológicos desde principios del pasado mes de julio, por un equipo técnico científico compuesto de arqueólogos, antropólogos y un historiador, por medios mecánicos y manuales, en una finca de propiedad privada donde los testimonios orales ubicaban las fosas comunes en las que fueron enterrados los cuerpos de un grupo de personas, algunas de ellas procedentes de este municipio pacense, las cuales “fueron fusiladas por los rebeldes franquistas una vez se hicieron con el control de la localidad en el mes de agosto de 1936, tras el golpe de estado que provocó la Guerra Civil”, tal y como informa la ARMHEX en un comunicado.
En concreto, estos trabajos se han desarrollado en ejecución del proyecto realizado por la ARMHEX a instancia de varios familiares de las víctimas desaparecidas, dentro de las actividades de localización de desparecidos que esta asociación viene llevando a cabo desde hace diez años.
Así pues, estos sondeos han dado resultado “positivo” con la localización y excavación de “al menos” una fosa con los restos de tres personas. No en vano, en dicha finca un estudio geofísico previo, realizado con Fotografía Aérea Infrarroja, con orientación oblicua y en condiciones de luz determinadas, mediante globo cautivo de helio dotado de robótica y cámara digital infrarroja (IR), “concluyó la existencia de una anomalía en una zona determinada de la parcela –que coincide con el lugar señalado por los testigos— que podría estar relacionada con la presencia de enterramientos clandestinos en el subsuelo (fosas)”, apostilla.
Además, según los testimonios de diversos testigos y familiares de las víctimas, se conocía desde hace tiempo la existencia de una fosa común situada en un olivar relativamente cercano a Arroyo de San Serván. En ella se habrían inhumado los cuerpos de un grupo de personas, “tras ser represaliados y asesinados por los rebeldes franquistas una vez se hicieron con el control de la localidad en el mes de agosto de 1936”.
Precisamente, continúa la ARMHEX, en este grupo de fusilados se encontraría, posiblemente y entre otros, Juan Barrena Álvarez (vecino de Arroyo de San Serván), asesinado a finales del verano de 1936, después de la ocupación de la zona por las tropas franquistas.
El principal testimonio que situó la fosa en este emplazamiento, y que fue testigo directo de los hechos, es Andrés Galán Viseda, primo del segundo de uno de los asesinados. Según afirma, vio los cuerpos en el lugar señalado cuando volvía de realizar tareas agrícolas en una parcela cercana; señala un grupo personas fusiladas, incluyendo a su primo, entre los que reconoció algunos vecinos de esta localidad.
Cabe recordar que este proyecto de localización y la excavación de la fosa, fue presentado por la ARMHEX el pasado año y aprobado por Resolución de 24 de noviembre de 2011, de la Subsecretaría del Ministerio de la Presidencia, por la que se publica la concesión de subvenciones destinadas a actividades relacionadas con las víctimas de la guerra civil y del franquismo.
(*) Los comentarios no reflejan la opinión de Extremadura de Hoy, sino la opinión personal de cada analista
OPINIÓN DE NUESTROS ANALISTAS
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Fernando Ayala Vicente
VÍSPERAS DE LA GUERRA EN ESPAÑA
Este sábado pasado, en un lugar precioso, la Biblioteca de Alcántara y ante un público que llenaba la sala, presentamos la reedición de la obra del diputado socialista por Cáceres durante la II República, Lu...
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VÍSPERAS DE LA GUERRA EN ESPAÑA
Este sábado pasado, en un lugar precioso, la Biblioteca de Alcántara y ante un público que llenaba la sala, presentamos la reedición de la obra del diputado socialista por Cáceres durante la II República, Luis Romero Solano, "Vísperas de la guerra en España".
Me gustaría hacer una reseña de mi intervención que se centró en dos personajes: por un lado en la figura de mi buen amigo Felipe Cabezas, autor del Estudio introductorio y auténtico artífice de que este libro haya visto la luz y por otra del propio Romero Solano y de lo que nos narra.
Felipe Cabezas tiene además la peculiaridad de que está unido familiarmente a otro insigne diputado alcantarino, su abuelo fue Felipe Granado Valdivia, coetáneo de Romero Solano pero que corrió peor suerte, pues fue asesinado en los primeros días de la contienda, su cuerpo expuesto en el pretil del puente de Alconetar en Garrovillas y sus restos descansan, supuestamente, en algún lugar bajo las aguas del río. Es Felipe Cabezas asimismo autor de una excelente biografía sobre Granado Valdivia ( por cierto a ambos diputados se les rindió un homenaje hace unos meses en su localidad natal) pero ha sido su generosidad hacia el pueblo que le vió nacer la que ha hecho que estudie con el mismo ímpetu la trayectoria vital y política de su otro paisano, Romero Solano. La casualidad, por consiguiente, hace que en una población no muy grande coincidan los dos únicos diputados socialistas de las últimas legislaturas republicanas. Hay que añadir que Felipe ha sido un estudioso del exilio, prueba de ello es la excelente relación que mantiene con la hija de Romero Solano en México ( de allí al margen de amplias conversaciones muy jugosas ha conseguido documentación y testimonios gráficos) que culminan con la reedición de este volumen.
Sobre el perfil biográfico de Romero Solano se pueden consultar algunas obras como el Diccionario que ha editado la Fundación Pablo Iglesias o mi libro "Élites y Partidos políticos durante la II República en la provincia de Cáceres" publicado por la Universidad de Extremadura.
En el caso de "Vísperas de la guerra en España" el propio autor del Estudio Introductorio nos disertó ampliamente sobre su contenido pero quisiera completarlo con algunas consideraciones como historiador.
Su lectura me ha apasionado, pues me ha permitido recrear, casi poner imagen, a los miles de documentos que he consultado sobre el periodo. Tiene la virtud de hablar en primera persona, por lo que resulta un lujo ser protagonista de unos hechos históricos tan relevantes.Me llega a dar, incluso, envidia, observar cómo ha convivido con tantos grandes personajes ( presidentes de Gobierno, ministros, diputados...) junto con acontecimientos tan trascendentes de nuestra reciente Historia.
A diferencia de los historiadores que interpretamos, a la luz de la documentación consultada, lo que sucedió, Romero Solano nos " cuenta", como un testigo privilegiado, lo que va pasando. Son crónicas, casi periodísticas, usando fuentes oficiales y de las que no cabe ninguna duda sobre su legitimidad como son las Actas del Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados o en otras ocasiones artículos de prensa. En sus páginas podemos disfrutar de los hermosos discursos de nuestros representantes, de las largas sesiones de la Cámara, muchas de ellas se prolongaban durante toda la noche para terminar con las primeras luces del alba y salir los diputados del Congreso a pasear y tomar un café, lo cual es todo un ejemplo de dedicación al servicio público y de interés hacia su trabajo ( eran tan intensos los debates que prácticamente no se movía nadie estando repleto en todo momento el Hemiciclo). Sus señorías permanecían absortos, escuchando las intervenciones de sus líderes, hablando durante horas, sin papeles y con un estilo, elocuencia y por qué no decirlo, arte, impresionantes.
A todo esto hay que sumar que Romero es testigo de lo que sucede a su alrededor, del ambiente de las calles de Madrid en la primavera de 1936, de las gravísimas diferencias internas entre sus correligionarios ( lo que nos da unos valiosos datos para conocerlos mejor) y se completa la edición con un elevado número de anécdotas que rodean y enriquecen el texto.
Especialmente fascinante resulta la lectura de las últimas páginas del libro, aportándonos datos desconocidos incluso para historiadores especialistas en el período y donde se palpa, fundamentalmente tras la muerte de Calvo Sotelo, el inicio de la tragedia. La descripción de su escondite, tras el inicio del golpe de Estado del 18 de julio en una casa de las afueras de Cáceres, su huída por los tejados camino de El Casar, su marcha por Arroyo de la Luz, Navas del Madroño y Puebla de Obando, hasta llegar a Badajoz y pasar a zona republicana, es de un valor inenarrable.
Como nos decía Felipe Cabezas este libro, escrito 8 años después de terminada la guerra civil tiene la virtud de que su autor nos dejó pensar, no quiera que saquemos conclusiones ( pese a que él ya sabía lo que iba a pasar cuando lo escribió) y nos habla siempre en primera persona y en presente. Por esa razón tenemos que estar muy agradecidos por devolvernos esa parte silenciada de nuestra Historia.