10/03/2010
Cada vez son más las personas que se ven en la necesidad de vender sus artículos de valor y que, en estos establecimientos, creen haber encontrado la solución a sus problemas. A este respecto, la UCE señala que, desde un punto de vista económico, la valoración de nuestras joyas se hará sólo por su peso y la calidad del oro con el que esté fabricado; en este caso, no importa su diseño, su exclusividad y mucho menos el valor sentimental y, el dinero que vamos a recibir por la joya es infinitamente menor que lo que pagamos por ella en su momento. Según la Unión de Consumidores, el precio que estos establecimientos pagan por nuestro oro es muy inferior al de la cotización oficial. Para certificarlo, hemos visitado varios establecimientos y las páginas web de algunas de las principales franquicias del sector y la conclusión es clara: pagan aproximadamente la mitad de su valor real. Por ejemplo, la tasación del día 25 de febrero para un gramo de oro era de 26,08 euros; en los establecimientos visitados nos pagan 14,00 euros y en las webs, entre 14,06 y 15,35 euros; el negocio es claro, pues compran el oro a los particulares mucho más barato de lo que lo harían en el mercado y después, obviamente, lo venden al precio normal. Pero, se matiza que esta práctica, es perfectamente legal; e hecho de que haya una diferencia tan enorme entre el precio que ellos pagan por nuestro oro y el que percibirán por su venta no convierte este negocio en ilegal. Otra cosa es, eso sí, que nos parezca bien o mal desde un punto de vista ético que se "aprovechen" de la situación de necesidad de quienes recurren a vender sus joyas para pagar sus gastos básicos. Junto con ello, se matiza que los establecimientos de "Compro oro" no permiten, por lo general, que volvamos a comprar nuestras joyas; lo habitual es que se envíen a una empresa especializada para que las funda y fabrique otras nuevas y, así se elimina completamente las posibilidades de reclamar en un momento posterior a la venta si, por ejemplo, caemos en la cuenta de que nos han podido engañar con la tasación o con el peso de la joya. De esta forma, una vez que aceptamos el dinero y firmamos el correspondiente recibo, podemos despedirnos de realizar cualquier reclamación que necesite de la propia joya para ser sustentada. También en Internet Las nuevas tecnologías también han llegado a la compraventa de oro. Pero Debemos tener en cuenta que las joyas han de ser tasadas por el establecimiento. Para ello, nos solicitará que le enviemos las joyas que queramos vender, sin más justificante que el documento de la agencia de transporte. Una vez en su poder, pasará un tiempo hasta que se realice la valoración y si, una vez que se nos comunique, no estamos de acuerdo con ella, deberemos solicitar que nos sean devueltas. Así, habremos desembolsado una cantidad que, de asegurar el envío para no tener riesgo de extravío, puede suponer una cantidad de dinero importante. Pero, además, es perfectamente posible, como de hecho ha ocurrido en alguna ocasión, que, alegando error por su parte, el empresario nos mande un dinero con el que no estamos de acuerdo porque las joyas ya han sido fundidas. En definitiva, debemos huir absolutamente del uso de internet para este tipo de operaciones. Sólo como última opción Hay clientes de todo tipo. Por ejemplo, uno de los artículos que, según el sector, con mayor frecuencia llega a sus establecimientos es la alianza de una persona que se acaba de separar. Pero, por lo general, quien recurre a este tipo de negocios, y esa es la explicación de que hayan crecido tanto en época de crisis, es una persona desesperada, que no tiene ningún ingreso pero sí unas deudas que se ve obligado a pagar si no quiere perder la casa o el coche y que ante esta situación, acepta casi cualquier cosa, por mucho que sea contraria a sus intereses no inmediatos. Desde la UCE, se recomienda no recurrir a estos establecimientos si no es total y absolutamente necesario. |