16/02/2012


MÉRIDA, 16 (EUROPA PRESS TELEVISIÓN)
El secretario general del PSOE extremeño, Guillermo Fernández Vara, ha destacado que "la gente" espera del partido "menos cuentos y más soluciones".
Preguntado por la crisis del PSOE de Sevilla y las listas para las próximas elecciones andaluzas durante una rueda de prensa, Fernández Vara ha subrayado que como "se han cerrado ya las listas, a partir de ahora hay que pensar un poquito más en los ciudadanos y menos" en el partido.
"En ese contexto estoy convencido de que los compañeros de Andalucía van a estar a la altura y van a ofrecer un proyecto a los ciudadanos que sea atractivo" para "dar soluciones", ha apostillado el líder socialista extremeño.
Por último, Vara ha aseverado que el PSOE "es un partido que tiene un profundo debate interno y donde la dialéctica está a la orden del día", unas características que en el proceso de Sevilla se han "puesto de manifiesto", ha afirmado.
"Espero que ya sólo se de paso a la defensa del programa político con el que nos vamos a presentar a las elecciones andaluzas", ha apuntillado Guillermo Fernández Vara en una rueda de prensa que ha ofrecido en Mérida con los secretarios generales de UGT y CCOO, Francisco Capilla y Julián Carretero, respectivamente.
(*) Los comentarios no reflejan la opinión de Extremadura de Hoy, sino la opinión personal de cada analista
OPINIÓN DE NUESTROS ANALISTAS
)
Fernando Ayala Vicente
RENOVANDO
Ahora que parece oportuno recurrir en política al debate sobre la renovación, incluyendo tópicos como la edad, la continuidad, la experiencia, la aportación o nó del trabajo o la mera presencia figurativa, la competencia... viene ...
Ver más 
RENOVANDO
Ahora que parece oportuno recurrir en política al debate sobre la renovación, incluyendo tópicos como la edad, la continuidad, la experiencia, la aportación o nó del trabajo o la mera presencia figurativa, la competencia... viene a cuento echar una mirada atrás a la Historia reciente, en nuestro caso del socialismo español.
Y hacemos esta introducción porque 30 años en historia política en el mundo en el que nos desenvolvemos es una barbaridad. Nuestros jóvenes apenas recuerdan el nombre de dirigentes y responsables públicos de la última legislatura. Lamentablemente sólo permanecen en la memoria la presencia de aquellos que, de vez en cuando, aparecen en los medios de comunicación. El resto está condenado al olvido. Ni siquiera da tiempo a que aparezcan en los libros de texto y la información es tan cambiante que no da pie a la consolidación de referentes una vez que abandonan la primera fila del protagonismo mediático. No se puede hacer atractivo la búsqueda del voto de estas generaciones que, poco a poco, se van incorporando a la emisión del sufragio, sin hacerles partícipes de lo que se ha realizado antes para impulsarles a solicitar lo que se pretende conseguir en el futuro próximo.
Así, durante la Transición ( incluso años atrás) en el PSOE se hicieron públicas las controversias entre dos grandes grupos: los denominados históricos ( que traían como herencia su pasado en la etapa republicana) y los renovadores ( que llevaban consigo la fuerza de la juventud y el deseo de cambio inmediato frente a la Dictadura).
Además otra característica que definía a los renovadores era su deseo de aglutinar a buena parte de la izquierda española para derrotar a la dictadura. Frente a los históricos caracterizados por un sempiterno anticomunismo, fruto de los frecuentes encontronazos desde finales de la Guerra Civil.
Pues bien, con el paso del tiempo, nos encontramos en que, por arte de birlibirloque, muchos de los entonces renovadores se convierten ahora en históricos. Es el sino de los tiempos. Y a los renovadores se les acusa, en no menos ocasiones, de representar el pasado.
Para poder entender esta disquisición hay que partir de la base del significado de la renovación. Renovar es volver a hacer nuevo lo que, tiempo ha, lo fue. Y, a modo de ejemplo, en el caso del acercamiento de las fuerzas de izquierdas esa experiencia ya ha existido. Y, por supuesto, como hemos mostrado, también la contraria.
¿ Habrá alguien auténticamente renovador? ¿Habrá algo que renovar? Esperemos que sí.
Fernando Ayala Vicente
Doctor en Historia